08 octubre 2012

El ilusionismo nacionalista.



Hace ya casi cuatro décadas que luchamos contra ficciones que diseñan y modulan los nacionalistas de turno en virtud del nivel de debilidad que comprueben en el gobierno nacional, o en función de lo errores en la gestión de los propios nacionalistas ayudandose a correr la cortinilla de humo o de vergüenza.

Y en España nadie se cansa. Argumentamos y rebatimos con paciencia y el rigor que otorga la historia, en contra de ideas sin pilares sólidos que aparentan proyectos en movimiento, reales y hasta bonitos si me apuran.

Son ilusiones que ilusionan a una minoría de españoles y que intentan vender para poder representar algo alternativo a la realidad aplastante. Son el conejo salido de la chistera pero han visto negocio y de eso viven. Lo disfrazan de sentimiento, pero es un proyecto político inviable en la España de hoy. Muy asiduamente lo presentan como un derecho que un enemigo externo les ha arrebatado y para justificar esto pervierten la historia, criminalizan a los compatriotas y cuela. Vaya si cuela.

Gracias a esa ilusión que parece creada sibilinamente por un laboratorio de experimentación sociológica, ha habido en este país nuestro,  individuos armados y organizados que creían conseguir hacer la ilusión realidad matando, delinquiendo o abanderando causas perdidas que solo eran usadas de excusa por los adoctrinados en el negocio de la bomba y la pistola.

Ahora muchos de los ilusionistas asesinos han salido de las vísceras del caballo y nos han invadido desde dentro para tomar Troya e incendiarla. Ya huele a chamusquina. Otros ilusionistas que no matan ni secuestran, pero presionan jaleando violencia a la que llaman de forma tramposa libertad de expresión y derecho a decidir nos impregnan de insultos y agresividad. Estos, menos burdos, plantean desafíos a los españoles y a la soberanía nacional para quedarse con lo que no pueden quedarse y gozar de privilegios que no les corresponden. A cambio, destruyen una democracia que aunque tenga carencias,  la fabricaron nuestros abuelos con tolerancia, cesiones y creían que con lealtad. La democracia Española es muy débil pero muy real.

El proyecto nacionalista no se mueve aunque lo parezca, porque no cabe en España. Habría que dejarlo claro.




De la Real Academia Española 
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ilusión
(Del lat. illusĭo, -ōnis).
1. f. Concepto, imagen o representación sin verdadera realidad, sugeridos por la imaginación o causados por engaño de los sentidos.


ilusionismo.
1. m. Arte de producir fenómenos que parecen contradecir los hechos naturales.