25 noviembre 2014

ESCOLTAS PRIVADOS

En los últimos tiempos me he preguntado muchas veces que habrá sido de los miles de escoltas que nos protegieron y cuidaron tantos años duros. Ya no están esos trabajadores silenciosos y casi invisibles que velaban por la integridad de tantos vascos que decidimos plantarnos frente al nacionalismo y contra ETA en defensa de la libertad.

Nerea AlzolaLeo de vez en cuando noticias sobre el proceso de desmantelamiento del sistema de protección de ciudadanos que llevaba tres lustros en funcionamiento, y que se estableció para evitar asesinatos de ETA. Yo fui una afectada cuando todavía era Concejal -Portavoz en el Ayuntamiento de Sondika (Bizkaia), en junio de 2011, antes incluso de que ETA colgara la pistola en el recibidor de la entrada en octubre de 2011. 

Ahora ya nadie tiene escolta en Euskadi con motivo de amenaza terrorista, según publicaba el pasado 1 de noviembre El Mundo. ETA se ha "integrado socialmente" a cambio de un elevado coste para el Estado, para Euskadi y para miles de ciudadanos vascos, en cesiones, dinero y piruetas legales imposibles.

Muchos escoltas privados y miembros de las FCSE sufrieron junto a sus familias la estigmatización y la presión social de los nacionalistas igual que sus protegidos. Muchos fueron amenazados y agredidos. Muchos fueron asesinados. Muchos pasaron tiempos duros en lo personal, y de alto riesgo en lo profesional. Muchos dieron mucho más de lo que recibieron. Hoy no les matan, pero a muchos se les hace difícil vivir.

Y yo creo que todavía no hemos reconocido su heroicidad. 

Sí. Digo bien. 

Muchos vascos y navarros pudimos ser libres porque ellos nos acompañaban 24 horas y nos protegían. El Estado asumió la existencia de la figura del escolta como herramienta para garantizar la vida de todos los ciudadanos. Gracias a esto y a ellos, yo pude disfrutar en mi juventud de mi derecho a vivir, de mi derecho de libertad ideológica, mi derecho de libertad de expresión, etc... "Ahí es ná".

Veo con asco cómo se excarcela a monstruos, cómo se legaliza y se permite entrar en democracia a los que quieren reventarla desde dentro, cómo cobran de nuestros impuestos los que no condenan delitos, cómo dan lecciones de moral asesinos en serie y como nos vemos obligados a tragar con Bolinagas. Pero no vemos "proporcionalidad" para con las víctimas, amenazados, FCSE y escoltas privados. 

¿Cuánto vale el "kilo de vida" o el litro de libertad? No tiene precio.

Hoy no sabemos dónde están aquellos tipos que se jugaron la vida por proteger la nuestra. No hemos oído, ni leído, acerca de plan alguno del Gobierno Vasco, o medida global del Ministerio o de quién corresponda, por medio del cual estos señores y señoras puedan reconducir sus carreras profesionales.

Hemos leído cómo algunos de los que fueron escoltas privados "se han buscado la vida" o se han reinventado, pero con medios propios y, hasta donde sé, han sido casos puntuales. El País se acordó en "Las sombras olvidadas" de ellos y nos contaba los intentos de algunos por hacerse oír.

Yo creo que merecen atención por parte de las instituciones. Merecen que alguien escuche sus necesidades y se recojan sus solicitudes previa presentación de sus acreditaciones. No debe ser una bandera de ningún partido, debe ser una cuestión de Estado. No debe ir en perjuicio del colectivo de escoltas el hecho de que no se hayan organizado en un gran sindicato o grupo de presión. Se lo debemos.



http://www.elmundo.es/pais-vasco/2014/11/01/5454ad76e2704e8c368b456d.html

http://politica.elpais.com/politica/2014/11/20/actualidad/1416487737_847705.html

http://www.casadellibro.com/libro-vidas-rotas-todas-las-victimas-de-eta/9788467032789/1616966

http://venaeuskadi.blogspot.com.es/2011/06/mail-enviado-el-9-de-mayo-de-2011.html