04 marzo 2019

Candidatos



Tenemos a la vista dos fechas electorales que nos permitirán expresar con nuestro voto lo que opinamos de la gestión política y de los propios políticos.
Las próximas elecciones generales en España serán el 28 de abril del 2019. Las elecciones autonómicas de trece comunidades (todas excepto Andalucía, Cataluña, País Vasco y Galicia) se celebrarán el domingo 26 de mayo del 2019 coincidiendo con los comicios municipales y las elecciones europeas.
La precampaña está ya “calentita” y los políticos están lanzando mensajes, promesas y exhibiendo su faceta más solvente o amable a un ritmo frenético. Entrevistas, debates y actos colorean los telediarios, los programas radiofónicos, la prensa escrita y las redes sociales y, en ellos, los candidatos exprimen las oportunidades intentando seguir las pautas y cumplir con los objetivos previstos por los directores de sus campañas.
La cualidades y capacidades del candidato para la comunicación son imprescindibles para conseguir una excelente imagen suya y de su proyecto, y una mayor eficiencia en la difusión de sus mensajes. No sólo el fondo del mensaje es importante, las palabras escogidas para transmitirlo o el tono de voz a emplear, tanto o más lo es el ámbito de la comunicación no verbal y, concretamente, el lenguaje corporal en sus dos facetas: la expresión del cuerpo y la expresión facial. La emisión de un mensaje claro y positivo verbal debe acompañarse un lenguaje corporal que transmita las mismas emociones y sensaciones buscando persuadir y convencer más eficazmente.
Pensemos en las entrevistas a un candidato y los primeros planos. Las expresiones faciales expresan nítidamente las emociones de forma que serán las encargadas de reforzar o delatar al candidato.
Manuel Valls. (Foto de 20Minutos.es) Venaeuskadi

Si el candidato es impostado, construido y entrenado en la materia, puede imponer un férreo control gestual, pero en algunos momentos veremos microexpresiones faciales que harán aflorar fugazmente la verdad de sus inseguridades o la falta de convicción en su propio mensaje. Una amplia sonrisa a la que no acompañan unos ojos sonrientes se traslada como una sonrisa no creíble. Recordemos la frialdad de la sonrisa falsa de Artur Mas o la de Manuel Valls, la amarga sonrisa de Puigdemont o de Pilar Zabala (Elkarrekin Podemos) o la fingida sonrisa de manual de José Luis Rodríguez Zapatero
Artur Mas. (Foto de bolsamania.com) Venaeuskadi
Pero la expresión máxima de la impostura perfectamente estudiada y entrenada la vemos en cada aparición de Pedro Sanchez, al que escasos detalles le delatan, en ocasiones quizá la tensión en los músculos faciales, o esa “naturalidad” en su sonreír falso, pero bien ensayado.
Rubalcaba. (Foto de lasexta.com) VenaeuskadiAbundando en el autosomentimiento y control gestual existen también técnicas de evitación. Por ejemplo, famosos son lo parpadeos continuados de Rubalcaba con los que evitaba mirar al objetivo o a los ojos intentando esconder conscientemente así la falsedad o incoherencia en sus mensajes.
María San Gil VenaeuskadiEl candidato hábil, convencido, ilusionado con su proyecto, sincero en la creencia y defensa de sus principios y valores, tendrá esta faceta superada porque su garantía de éxito es la naturalidad. Mirará a los ojos a su interlocutor sin incomodidades, sin tensión y con el tiempo suficiente para evidenciar su convicción que es verdadera y generar así confianza. Su cuerpo le acompañará durante el mensaje de forma espontánea y sus microexpresiones trasladarán honestidad. Un claro ejemplo de este perfil es María San Gil, expresidenta del PP Vasco que, precisamente, abandonó la primera línea política cuando no le dejaron seguir defendiendo aquello en lo que cree.

Fotos de 20minutos.es, bolsamanía.com, lasexta.com y https://www.fundacionvillacisneros.es/